La sombra del ciprés es verde

Aunque las campanas repiquen lentamente
y el cielo se cuaje de tristeza,
hay un brote verde bajo el hielo de la mañana.
Son tantos los desahucios,
los cánceres impunes,
tan lentas las despedidas de los abuelos
consumiéndose como barras de incienso,
tan espeluznate cada historia nueva
sobre la Ocupación Nazi que leo,
que no llegar a fin de mes
me parece únicamente un juego de sumas y restas.
Sobre todo, de restas.


A la salud de mi abuela con quien celebro la vida
a base de chocolate,pastas y mistela.

7 comentarios:

Otto dijo...

un abrazo fuerte para tu abuela, brindo con mistela contigo aunque no seamos capaces de llegar a fin de mes..ni a los brazos amados cuando tanto los necesitamos...por usted, por su abuela y por la alegría que conlleva el mistela.

vane dijo...

Genial el texto!

Raquel dijo...

Bonitas palabras que me traen muchos recuerdos de mi abuela, que ya no cumple años...

Un abrazo.

Elchiado dijo...

qué entrañable
y qué bonito número: setenta y ocho, un siete, el número del arcoiris, de las notas musicales, el número más elegante de escribir y pronunciar... y un ocho, el símbolo de lo infinito...

te dejo un 7 de tréboles para tus incertidumbres y un 8 de corazones en el ángulo de tus labios, justo antes de sonreír!

moonlight dijo...

linda reflexión para tamaña celebración...

Celia dijo...

Ahí está la fuente de la eterna juventud, nietos, chocolate y mistela.
Buen día!

Celia dijo...

Ahí está la fuente de la eterna juventud: nietos, chocolate y mistela.
Buen día!