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Circunstancias Hormonambientales

Hay una niña
sentada en la repisa
que no es nada científica.

Mastica chicle
mientra respira hondo,
aunque a veces se le olvida.
Respirar, te digo.

Mira la luna,
que esta noche
parece de mentira,
está ahí como pegada
sobre un fondo irreal
como si de carton piedra
se tratara.

Hay una niña
que no sabe cómo recauchutar un tarro de mermelada
que no sabe cómo parir un hijo
con más de un feto muerto en las entrañas.


Shirley Temple, Salvador Dalí (1939)












El sueño, Salvador Dalí (1931)

Hay una niña que no sabe cómo
pero odia el wasap.

Alfa y Omega

 
Cristo de la Tramontana, Salvador Dalí a su amigo poeta Carles Fages de Climent

T
Todo tiene un principio y un final,
 y lo que queda en medio
es eterno.
T

Amelie y los fantasmas

Y pasan los días, como pasan las horas
en estas noches viscosas de insomnio.

Mientras el colchón de Amelie se transforma
en una tabla dura y rugosa,
la habitación se queda fría
porque los fantasmas entran haciendo cola.

Madame Bovary es la primera, y encima se atreve a hacerlo
envuelta en un abrigo verde de pixeles, le sigue Dickens, enamorado de ella,
aunque la dama no lo sepa, a continuación un descerebrado entra en escena,
quiero decir, un caballero sin cabeza. Éste es quien más la inquieta, ¿por qué?
porque le oye aunque sus labios no se muevan. Y continúa la lista de extrañas apariencias...
con una mujer esbelta y con coletas, y la lengua muy negra.
Para más inri Amelie, alérgica  a determinados animales, comprueba que se cuelan
gatos y perros con varias cabezas. Dios, y los que quedan en la puerta.


Ante tanta afluencia y tan poco sueño no le queda otra que preparar valerianas
a diestro y siniestro porque esto tiene tela...

Granadas en el parque


¿Quién dijo que fuera seguro
jugar con granadas en el parque?
Tener una entre las mandibulas
no me inspira confianza.
Empiezo a saborear el explosivo
entre los dientes.
Y aquí nadie se mueve.